INVAP tiene un conjunto de máquinas
y herramientas semiautomáticas o totalmente automáticas
llamado REMA (REparación y MAntenimiento),
capaces de entrar y funcionar en sitios inaccesibles y enormemente
hostiles por temperatura, pH, presión o radiación.
La idea es “operar” una instalación industrial
hermética y repararla desde adentro sin tener que desmontar
casi nada, porque hacerlo sería carísimo.
En términos automovilísticos, es como si ofreciéramos
la rectificación de un motor sin despiezarlo, con robots
que entran por el caño de escape y cambian los aros de
pistón o rebalancean el cigüeñal. No es ciencia
ficción y sucede en la Argentina: hoy INVAP
ofrece este servicio, con robots y herramientas diseñadas
a medida de cualquier cliente.
Es que el cliente habitual de INVAP
en ésto es el que presenta los peores desafíos.
En 2000, durante una parada de mantenimiento de la Central
Nuclear de Atucha (Central Nuclear Argentina
1, CNA-1, el equipo REMA,
comprado por personal de la firma Núcleoeléctrica
Argentina S.A. (NASA), hizo una reparación
y limpieza integral de los “generadores de vapor”
de este aparato. En el diseño de los equipos y de la operación
se aunaron los criterios de todas las partes: la Comisión
Nacional de Energía Atómica (CNEA), propietaria
de la CNA-1, la firma operadora (NASA)
y el proveedor del servicio (INVAP).
Los generadores de vapor son dos enormes unidades metálicas
cerradas, repletas de túbulos curvos y estrechos para que
el agua pesada que enfría el núcleo del reactor
nuclear (circuito primario) intercambie calor con otra masa de
agua liviana en circulación (la del circuito secundario),
y la vaporice. Ese vapor después impulsa una turbina generadora
de electricidad. La idea es que los dos torrentes de agua estén
totalmente aislados el uno del otro y sólo intercambien
calor, ya que el refrigerante del circuito primario tiene algunos
elementos radioactivos en solución. Y éstos no deben
llegar a las turbinas.
Los generadores de vapor, entonces, son una coraza que encierra
cerradísimos mazos de tubos por donde circula el agua del
primario. Dentro de estos tubos, a lo largo de los años,
se van depositando detritus radioactivos, y además aparecen
microfisuras y pinchaduras, dado que el refrigerante circula a
muchas atmósferas de presión y ello les imprime
un desgaste termomecánico y radiológico feroz.
Entre la falta de espacio, la cantidad de inspecciones, soldaduras,
cortes, pulidos y reemplazos de alta precisión a efectuar;
amén de la radioactividad ambiente, es imposible pensar
más dificultades. Si alguien quisiera diseñar un
sistema industrial dificilísimo de reparar “de modo
no invasivo”, seguramente le saldría el generador
de vapor de una central nuclear.
Sin embargo, en el caso de marras la reparación fue exitosa.
La CNA-1 ganó muchos años más
de vida útil con esta intervención. Y no hizo falta
llamar a ningún proveedor externo.
Desde entonces, INVAP se ha posicionado
en dos campos nuevos: el “retrofitting” de centrales
nucleares, un mercado emergente pero potencialmente enorme. Hay
más de 500 centrales en el mundo, varias de ellas ya al
término de su vida útil. Siguiendo el ejemplo de
las de los Estados Unidos, es posible que muchas de estas unidades,
en lugar de “decomisionadas”, sean reparadas y modernizadas
para sacarles dos o más décadas adicionales de vida
útil.
En segundo lugar, está el mercado –mucho más
vasto- de reparaciones, mantenimiento y modernización de
equipos difíciles en otras industrias, como la química,
la petroquímica, la farmacológica, etc.
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