Proyectos Aeroespaciales y Gobierno
 
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Introducción
Monitoreo y control de grandes espacios
Radar Inkan
Ficha técnica
Radar MET 1
Radar SAR del SAOCOM
Consola radar Itrokom
Plataforma óptica Plates
Control forestal Haukanken
Control fiscal y corporativo
Defensa

 

 


 

Radar Secundario Monopulso Argentino (RSMA) “INKAN”

 

El añadido del radar monopulso secundario Inkan en un aeropuerto que ya tiene radares primarios multiplica notablemente la adquisición de datos de los controladores, y les permite manejar hasta un 350% más de tránsito aéreo sin merma de seguridad

El radar secundario INKAN (“Amigo”, en mapuche) ha sido adoptado por el Gobierno Nacional para formar parte del Plan Nacional de Radarización, que incluirá 11 de estos aparatos, el primero de los cuales está siendo probado exitosamente en el Aeropuerto Internacional de Bariloche. El INKAN es un sistema muy sensible pero resistente a climas extremos, de mínimo mantenimiento, ideal para un país cuyas rutas aéreas y fronteras incluyen vastos territorios despoblados, con clima extremo y de acceso difícil. Por diseño, funciona con sólo 30 minutos de mantenimiento preventivo cada 90 días.

En la actual situación de la Argentina, con una aeronavegación crecientemente complejizada por un aumento exponencial del turismo, el INKAN puede multiplicar la cantidad de vuelos capaces de ser monitoreados por los controladores de los aeropuertos.

Los radares secundarios como el INKAN emiten una señal de microondas que “interroga” a un traspondedor ubicado obligatoriamente en todos los aviones comerciales o privados de cierto porte. En primer lugar, detecta pasivamente la dirección y azimut (ubicación dentro de los 360 grados de la horizontal) de la aeronave, y en segundo, al ser iluminado por el haz del radar, el traspondedor emite automáticamente la identificación de la aeronave, y su altura de vuelo.


Los radares secundarios aumentan notablemente la seguridad de los aeropuertos, pero no pueden detectar aeronaves que, al carecer de traspondedor, no colaboran. Los radares secundarios trabajan como sensores únicos, o sincronizados con el sistema de radares primarios. Están concebido para ser emplazados junto a aeropuertos, pero también en puntos remotos inatendidos de las rutas aéreas, desde donde transmiten la información recogida a los centros de control.

El volumen de cobertura del INKAN abarca los 360° azimutales, distancias de hasta 200 millas náuticas, y altitudes de hasta 100.000 pies entre 0,5° y 45° de ascención recta. Puede detectar hasta picos de 400 aviones, y hasta 200 en 90°.