AREA NUCLEAR
 
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Introducción
Reactores nucleares
Reactores construidos por INVAP
Centrales nucleoeléctricas
Plantas de radioisótopos
Servicios a centrales nucleares
Gestión de combustibles quemados
 

El RP-10, de 10 megavatios de potencia, exportado a Perú en 1987, es una instalación dedicada mayormente a fabricar radioisótopos para uso médico o industrial. Fue la primer gran operación de exterior de INVAP, en este caso como subcontratista de la CNEA
 
 
 

Talleres de INVAP en Bariloche. Un técnico construye un contenedor para los elementos combustibles del reactor OPAL, vendido por INVAP al gobierno australiano

INVAP, y sus antecedentes NUCLEARES


De hoy a ayer. Arriba, la ultramoderna sala de comandos del reactor OPAL construído por INVAP en Sydney, Australia para la ANSTO (Australian Nuclear Science & Technology Organization), que comenzó a ponerse crítico en agosto de 2006. Abajo, la sala de comandos del RA-6 de Bariloche, Argentina, la primer obra nuclear de INVAP, cuyo cliente fue la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica)


Sala de comandos del reactor RA-6 de Bariloche, el primero construído enteramente por INVAP

EL PRESENTE:

Desde 1985 a la fecha, luego de haber construido el reactor de investigación RA6 para la CNEA en el Centro Atómico Bariloche, y haber participado con CNEA en la construcción de dos unidades en Perú, INVAP obtuvo el contrato para construir el NUR de Argelia y ganó sendas licitaciones en competencia con las principales firmas del mercado mundial por el ETRR-2 de Egipto, la convocada por la autoridad nuclear de Tailandia (que ganó un competidor estadounidense) y la del OPAL de Australia (otorgado a INVAP).

En los tres casos, esta empresa barilochense ganó por ofrecer mejor tecnología a un precio más bajo. En efecto, el reactor OPAL construido para la ANSTO (Agencia de Ciencia y Tecnología Nuclear de Australia) es el reactor más completo y moderno del mundo.

 

Talleres de INVAP en Bariloche. Terminación superficial de la chimenea del reactor OPAL, construido Sydney, Australia

Los reactores de investigación son instrumentos complejos usados para diversos campos de investigación, formar ingenieros, físicos y químicos nucleares, testear materiales, crear semiconductores y fabricar radioisótopos, sustancias químicas radioactivas de uso médico e industrial.

En los tres reactores exportados por INVAP se fabrican radioisótopos, aunque en muy distintas escalas. Además de los reactores en sí, INVAP vendió ya varias plantas para su manejo posterior a la fabricación. Allí se telemanipulan, fraccionan, formulan químicamente, envasan y distribuyen estas sustancias radioactivas generadas en los reactores, que luego se usarán en diagnóstico y terapia oncológica y cardiológica, pero también en la industria y el campo.

Talleres de INVAP en Bariloche. Parte del "piping" del reactor OPAL, construido en Sydney, Australia

De las cuatro plantas de radioisótopos en cuya construcción participó INVAP, una está en el país (CELCA-PIE, en el Centro Atómico Ezeiza), y tres en el exterior. Las exportadas son la CENTIS de Inversiones Gamma, en Cuba; la INSHAS, que fue vendida a la Autoridad Egipcia de Energía Atómica y se encuentra en construcción contigua al reactor ETRR-2 (también de INVAP), y la planta de escala laboratorio construída para el Alto Comisariado de la Investigación de Argelia, que funciona en el edificio del reactor NUR, (igualmente de INVAP).

Todas las obras ganadas por INVAP fueron entregadas en tiempo y forma, a satisfacción del cliente y funcionan sin problemas. Y en tanto se termina la planta de radioisótopos de Egipto, la construcción del reactor australiano ha concluido en término, fue puesta en marcha en agosto de 2006 y alcanzó su potencia máxima en sólo dos meses de operación.

EL PASADO:

El camino de INVAP hasta el éxito internacional empezó en Argentina, con un primer reactor construído para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA): es el RA-6 en San Carlos de Bariloche, Río Negro, a principios de los ’80.

Esta obra como “vidriera” y una tenaz decisión de exportar, pese al contexto cambiario y crediticio desfavorables, hicieron de la empresa un contendiente mundial durante los ‘90.

Fue mientras iba alcanzando esa nueva posición que a mediados de los ’90 INVAP construyó el RA-8 en Pilcaniyeu (en la misma provincia y también para la CNEA). Éste fue su segundo reactor nacional y un banco de pruebas para los combustibles del proyecto tecnológico más ambicioso del país: la futura central de potencia CAREM.

La buena ingeniería, puntualidad y bajos costos de construcción del RA-6 decidieron la participación de INVAP en los reactores RP-0 y el RP-10, hechos por la CNEA en Huarangal, Perú durante los años ’80. Allí INVAP, contratista de la CNEA, recibió su bautismo como exportadora de tecnología atómica.


Huarangal, Perú, cerca de Lima. En este centro atómico del Instituto Nuclear del Perú (INPE) la construcción más notable es el reactor nuclear RP10, provisto por la CNEA y con una fuerte participación de INVAP como subcontratista principal

El RA-6, en suma, fue una de las mejores inversiones que el país hizo sobre sí mismo: a más de dos décadas de construído, sigue siendo la “escuela” de nuestros futuros ingenieros atómicos y costó 30 millones de dólares Pero las exportaciones que siguieron (Argelia, Egipto y Australia) redondean los 400 millones de dólares, y jamás habrían sido posibles sin este trampolín hacia el mundo.

EL FUTURO:

Ahora, desde su nueva posición en la primera línea mundial de proveedores de pequeños reactores, INVAP inicia el siglo XXI debutando en otras tres áreas nucleares: ofrece servicios de manteni- miento y reparación, así como de ciclo de combustibles a grandes centrales atómicas de potencia en todo el mundo. Y también ofrece su propio modelo de central compacta, de cuarta generación, e “inherentemente segura”.

Talleres de INVAP en Bariloche. Un componente del reactor OPAL construido por INVAP para el gobierno australiano. Entró en funcionamiento en noviembre de 2006, y es -a fecha de hoy- la mayor exportación de tecnología argentina llave en mano de la historia

Es un buen momento para ofrecer servicios: en los EEUU existe desde 2001 la tendencia a hacer “retrofitting” de centrales, es decir reparar y modernizar totalmente instalaciones que se van acercando a los 30 años, su vida útil habitual. Tras una puesta al día exhaustiva, en lugar de cerrar y ser decomisionada, tal o cual planta puede ser licenciada para seguir trabajando 15 o 20 años más.

En los EEUU hay 104.000 megavatios nucleares instalados, y ninguna planta posterior a 1973. En este gran mercado emergente de “retrofitting”, INVAP podría tener méritos para ser contratista principal o asociada.

Efectivamente, en 1987 y 1988 participó junto a la CNEA en la ingeniosa y difícil reparación de la primera central de potencia de la Argentina, la CNA-1, o Atucha 1, en la provincia de Buenos Aires, máquina de 350 megavatios que pudo volver al servicio por el 8,5 por ciento del costo de reparación ofrecido por el proveedor original del equipo descompuesto.

Etapa decisiva en la construcción del reactor OPAL en Lucas Heights, Sydney, Australia. Colocación de la pileta principal del reactor de 20 MW.

En 2000, INVAP volvió a intervenir en la misma central, reparando junto a CNEA y NASA el enfriador de moderador, el sector más radioactivo del circuito primario. En 2002, junto a Babcock & Wilcox, proveedor canadiense, INVAP sustituyó los separadores de los generadores de vapor de la CNA-2, o Embalse, una máquina CANDU de 600 megavatios.

De sus distintas intervenciones INVAP sacó no sólo experiencia sino un exclusivo conjunto de herramientas telecomandadas llamado REMA, capaces de hacer operaciones metalmecánicas de precisión en espacios muy reducidos, difícilmente accesibles y radiológicamente “calientes” sin mayores desmontajes, usando como accesos las exiguas penetraciones de servicio del circuito primario. REMA permite operar sobre la central sin abrirla.

Otro servicio ofrecido a centrales es la ingeniería de almacenamiento “en seco” de sus elementos combustibles gastados. Es el sistema ASECQ de INVAP, que hoy se utiliza en la CNA-2, o Embalse, en Córdoba, una central de 600 megavatios de tipo CANDU. En este confinamiento transitorio superficial, los combustibles extraídos de pileta de enfriamiento pueden pasar hasta 50 años a espera de su destino geológico definitivo sin constituir riesgo radiológico alguno. Los 16 reactores CANDU que operan hoy en el mundo son el mercado posible de este desarrollo local.

Uno de los productos más destacables de la oferta de INVAP es la única central de potencia de diseño totalmente nacional o CAREM, una pequeña planta de 25 (también pueden diseñarse de mayor tamaño o acoplar varios equipor para totalizar mayor potencia) Se trata de una central “inherentemente segura”. La construcción de un primer prototipo de este último aparato en suelo nacional acaba de ser decidida por el Gobierno Nacional

Los premios por aprobar esta asignatura podrían ser enormes. Si los reactores de investigación son un nicho lateral del mercado nuclear, las centrales de potencia son su corazón. En toda la década de los ’90 hubo cuatro ventas de reactores en el mundo. Pero sólo a fecha de hoy hay 36 centrales de potencia en construcción, y por montos incomparablemente superiores.

El CAREM es la única propuesta local para ese inmenso mercado. Y aunque su diseño -revolucionariamente sencillo y seguro- ya está siendo copiado por empresas de Japón, Corea del Sur y Estados Unidos, la oferta argentina sigue siendo más viable que sus imitaciones.

Si la Argentina concretara un prototipo, podría repetir con el CAREM lo que hizo con el RA-6: con un aparato local como “vidriera”, se estima que llegaría a exportar entre un mínimo de 4 y un máximo de 20 máquinas similares. En suma, entraría a un mercado potencial de entre 400 y 2000 millones de dólares, y como creadora de dicho mercado.