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Reactor NUR (Argelia) - Introducción


La sala de controles del reactor NUR en Draria, Argel, Argelia. Construído por INVAP en apenas 18 meses, el reactor está operativo desde 1988 y ha funcionado impecablemente. La satisfacción del cliente se ha expresado en otros contratos con la Argentina en el área satelital, y en la apertura de ruedas de negocios más convencionales, ya no entre estados sino entre particulares.

En 1985 INVAP firmó el contrato para la construcción de un reactor nuclear de investigación de 1 MW de potencia térmica en Argelia. Esta planta, de tipo multipropósito fue inaugurada en abril de 1989 en la localidad costera capitalina de Draria, Argel, tras una fase de construcción de sólo 18 meses, y recibió el nombre de NUR, que significa “luminosidad” en árabe.

El diseño del NUR es en líneas generales similar al reactor RA-6 argentino, salvo en las mejoras realizadas en la interfaz hombre-máquina.

El reactor puede producir radioisótopos, pero no a granel sino a escala de laboratorio. Para ello, cuenta con dos “rabbits” neumáticos para irradiar muestras en el núcleo o adentro del reflector y una “celda caliente” para manipular muestras ya irradiadas. Con sus varios canales de extracción de neutrones, se emplea también en investigación básica y aplicada en física de neutrones.

Por último, el NUR es una escuela de personal operador de reactores, para lo cual está dotado de una consola de control “esclava” de la principal. En ella los reactoristas en formación aprenden a manejar el aparato en condiciones reales y no de simulación, pero bajo control de los veteranos.

El NUR, además de cumplir eficazmente su labor como “reactor escuela” para ingenieros y físicos nucleares, se fue volviendo un eje de otros sectores de la ciencia argelina. Por ejemplo, posibilitó el estudio –mediante radioisótopos trazadores- de la dinámica de dos acuíferos críticos para esta región tan desértica del norte de África, como el Sfax (compartido con Túnez) e Intercalar Continental.

El NUR no fue una venta “llave en mano”. Por el contrario, tuvo como base una verdadera transferencia de tecnología entre naciones. Como parte del acuerdo preliminar entre INVAP y el Haut Commissariat à la Récherche de Argelia (hoy reemplazado por el Centre de Dévéloppement des Techniques Nucléaires, Centro de Desarrollo de Técnicas Nucleares del Ministerio de Investigaciones Científicas), la Argentina capacitó a unos 50 ingenieros nucleares y operadores de reactores argelinos en el RA-6 de Bariloche.

La labor multiplicadora de este plantel inicial con el NUR permitió que durante los ’90 Argelia ampliara su programa nuclear con un segundo reactor de producción de radioisótopos (El Salaam, suministrado por China, de 15 megavatios térmi- cos, en la localidad magrebí de Ain Oussera). Igualmente impor- tante, en materia de formación y calificación del talento local, fue la participación de un número de firmas argelinas de ingeniería en la obra civil, del montaje y demás aspectos de la construc- ción del NUR.

 

El sobrio pero bello edificio del reactor NUR, con sus dos cuerpos separados y su arquitectura sismo-resistente. Uno alberga el reactor en sí, en un confinamiento dinámico que lo aísla del medio ambiente, y el otro hospeda sus instalaciones de servicio, amén de aulas y oficinas.

Por último, vale destacar que el NUR fue el primer puente cultural y comercial entre dos países que hasta el momento no habían intercambiado nada, pero que a partir de ese hito se agendaron entre sí para futuros emprendimientos, o simplemente como posibles mercados.

Los resultados empiezan a verse en este nuevo siglo. La satisfacción argelina ante la rapidez de la construcción del NUR y su buen desempeño desde entonces determinó que en 2004 la ASAL (Agéncie Spatial d’Algéria, Agencia Espacial de Argelia) celebrara un convenio de cooperación con la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales de la Argentina) para la construcción de una plataforma satelital de observación de la Tierra, con participación de INVAP.

Amén de esta iniciativa, las cancillerías de ambos países empiezan a intercambiar en forma entusiasta misiones de negocios de todo tipo. Lo curioso de la historia, para la Argentina, es que tal vez sus productores de alimentos y materia prima encuentren un nuevo mercado en un país que, como Argelia, empezó adquiriendo un artículo de la más alta tecnología, como es un reactor nuclear.

Historias similares podrían repetirse con Egipto y Australia.