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Reactor RP-10 en el centro nuclear de Huarangal, Lima, Perú |
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En 1988 entró en funcionamiento el RP-10, diseñado y construído para el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de la Argentina. Es un reactor de 10 megavatios de potencia dedicado fundamentalmente a la producción de radioisó- topos. Pero además del autoabastecimiento nacional en estos insumos, el diseño flexible del RP-10 lo ha vuelto una “unidad escuela” donde el Perú hace investigación aplicada en física de reactores e ingeniería nuclear, y donde también forma personal en irradiación de materiales.
El RP-10 fue, junto con su predecesor el RP-0, el bautismo de fuego de INVAP como exportadora nuclear. En el caso del RP-10, como subcon- tratista principal de la CNEA (que gerenció el conjunto de la operación), INVAP proveyó el “puente de mecanismos” que, sobre la pileta abierta, maneja los sensores y barras de control del núcleo. También diseñó, construyó y montó los detectores de radiación el sistema, y fundamen- talmente, el “cerebro” del reactor: su sistema informático de comando y control.
El RP-10 es a su vez el corazón del Centro Nuclear Oscar Miroquesada De la Guerra, que los perua- nos llaman Huarangal. El imponente conjunto está situado en el paraje homónimo, a 42 kilómetros de Lima y a una altura de unos 400 metros sobre el nivel del mar. |
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En sus 125 hectáreas, dominadas por el edificio del reactor, Huarangal tiene otras instalaciones dependientes de éste: un laboratorio de física experimental de reactores (LabFER), un laboratorio de ciencias, la Planta de Producción de Radioisótopos (PPRR), un laboratorio de calibración de dosimetría (LSCD) y una planta de gestión de residuos radioactivos (PGRR), diseñadas y construídas por expertos de ambos países sobre la base de la amplia experiencia de la CNEA en estas cuestiones.
Como ha sido norma de todas las exportaciones nucleares de la Argentina, las obras en Perú se hicieron en tiempo y forma, ajustadas a presupuesto y a entera satisfacción del cliente.
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Huarangal acentuó una tradición de las exportaciones nucleares argentinas ya insinuada en la obra anterior, el RP-0: la capaci- tación amplia y profunda de per- sonal del país comprador. En las exportaciones de alta tecnología “llave en mano” entre países de muy desigual desarrollo, lo habi- tual es que el comprador deba contentarse con que el proveedor lo capacite a lo sumo como usua- rio. Huarangal, en cambio, se hizo en términos mucho más equita- tivos, tendientes a que el IPEN adquiriera una capacidad de dise- ño propio. Argentina empezó a ser conocida en el mercado nuclear, habituado a exportaciones llave en mano, por darle un sentido real a la expresión “transferencia de tecnología”, a veces bastante vacía de contenido.
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La participación de INVAP en el RP-10 le permitió a INVAP pasar a mayores: a partir de entonces, la firma empezó a competir –y a ganar- como contratista en licitaciones internacionales muy disputadas.
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