En 2002, junto a Babcock & Wilcox, proveedor canadiense, INVAP tuvo que intervenir en otro sector particularmente “caliente” de una central nucleoeléctrica situada en Argentina, y sustituyó los separadores de los genera- dores de vapor de la Central Nuclear 2, o Embalse, una máquina de 600 megavatios ubi- cada en la provincia de Córdoba.
Estas última intervención, así como la segunda realizada en Atucha I, supuso una segunda fase de desarrollo del equipa- miento REMA, con el añadido de algunas herramientas totalmente automáticas, ya no telecoman- dadas sino verdaderos robots autónomos.
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Estos robots pueden efectuar operaciones metalmecánicas de gran precisión en espacios muy reducidos, difícilmente accesibles y radiológica, térmica o químicamente agresivos. Hacen su trabajo sin mayores desmontajes, usando como accesos las exiguas penetraciones de servicio de la instalación de marras.
Embalse, a diferencia de “las Atuchas” I y II, no es un prototipo. Es, uno de los modelos de planta nuclear más vendidos en todo el mundo, una CANDU 600, una de las 32 centrales de tubos de presión construídas por AECL (Atomic Energy Commission of Canada, Ltd.).
Por ello, y debido al cruce de información internacional dentro del “club de usuarios CANDU”, la reparación más importante de Embalse se pudo hacer planificadamente, anticipándose a fallas, y usando procedimientos y piezas “de catálogo” de Babcock y Wilcox. Lo único que se inventó localmente fueron herramientas nuevas que permitieron mayor eficiencia y menor exposición a radiaciones.
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La tarea se llevó a cabo durante la parada planificada número 13 de la central, cuando esta cumplía ya 20 años de servicio. Los separadores de los cuatro generadores de vapor fueron cambiados por otros de diseño mejor y más nuevo. Esto terminó con los incipientes fenómenos de erosión de tubos y pérdidas (tanto de caudal como de rendimiento térmico) de la planta.
Las reparaciones empezaron por los generadores de vapor 2 y 4, con un procedimiento inicial de descontaminación mediante sopleteado con un granulado de hielo seco, y la instalación de escudos de plomo y acrílico en la “zona caliente” para proteger al personal.
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El trabajo más difícil para los 74 especialistas participantes fue el de soldadura de nuevos componentes de inconel (aleación especial para generadores de vapor) y acero adentro de los reducidos espacios de las calotas, incomodidad que los trajes herméticos con línea externa de respiración sólo podía agravar. La reparación de los generadores 1 y 3 estuvo facilitada por la experiencia ganada en los primeros dos.
La tarea se hizo respetando escrupulosamente procedimien- tos ALARA (exposición a radia- ción por parte del personal tan baja como resulte razonable- mente posible), de modo que la dosis colectiva durante el proce- dimiento fue de 780 mSv (mili Sievert), un 25% de la prevista antes de las tareas.
Aunque INVAP realizó interven- ciones más difíciles en la central Atucha I, y sin apoyo del pro- veedor externo, la tarea en la planta de Embalse certificó la capacidad de la empresa para reparar generadores de vapor. En las centrales tipo PWR de cierta antigüedad, los genera- dores suelen sufrir desgaste prematuro, lo que ya de suyo los vuelve un mercado.
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Este mercado, además, se potencia por dos tendencias. Una es la del licenciamiento de la extensión de vida útil de plantas que ya llegaron a los 30 años. La otra es la propensión de las multinacionales del hemisferio norte al “outsourcing”, o subcontrato con firmas tecnológicas del hemisferio sur para bajar sus costos.
En suma, el trabajo realizado en la central nuclear Embalse amplió el área de oferta de INVAP.
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