Las misiones satelitales argentinas de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) se dirigen desde el Centro de Control de Misión (CCM) ubicado en la Estación Terrena “Teófilo Tabanera” construído por INVAP y ubicada en la localidad de Falda del Carmen (Prov. de Córdoba). La Estación es operada por personal de la firma en colaboración con técnicos de CONAE. Su función es captar, almacenar y procesar las transmisiones de los satélites propios, así como enviarles las órdenes operativas para asegurar su funcionamiento.
El CCM empezó a ejercer sus funciones en noviembre de 1996, en ocasión de la frustrada puesta en órbita del primer satélite de la CONAE, el SAC-B, una sonda científica. Debido a problemas de ingeniería del cohete estadounidense Pegasus XL, el satélite no se pudo despegar de la tercera etapa del cohete y ésta le impidió desplegar sus paneles solares. Pese a ello, el CCM logró probar el buen funcionamiento de todos los sistemas del aparato hasta que se agotó la carga inicial de las baterías de a bordo y el SAC-B quedó definitivamente inactivo. Este breve período de contacto le permitió a INVAP certificar la buena ingeniería tanto del satélite como del propio CCM.
El 21 de noviembre de 2000, lanzado por un cohete Delta 2 de Boeing, la Argentina puso en órbita su primer satélite de observación de la superficie terrestre, el SAC-C, un aparato complejo -también construído por INVAP- que lleva a bordo diez sensores distintos y suministrados por distintos países, además de la Argentina, y que viene operando impecablemente. El SAC-C ya superó su vida útil programada de cuatro años. El CCM también desempeña el control y la planificación de las actividades de este satélite.
Para que el SAC-C reciba Telemetría, Telecomando y Control en casi toda su órbita, el CCM está electrónicamente conectado y complementa su tarea con la red de estaciones terrenas de la NASA: McMurdo en la Antártida, SKS en Noruega, WGS en la base Wallops, en California, y Pokerflat en Alaska.
Este enlace en red permite al operador recibir y comandar el satélite desde Córdoba pero como si estuviera en todos los lugares mencionados, y en tiempo real. Esto facilita dos cosas: las maniobras de mantenimiento de órbita, que deben efectuarse en puntos precisos, por una parte. Por otra, permite actuar rápidamente en caso de detección de anomalías de funcionamiento.