Contratista principal de la CONAE, INVAP
ha desarrollado para la agencia espacial argentina plataformas
sumamente compactas, pero de muy alto nivel de integración:
son capaces de alojar muchas “cargas útiles”
de distintos países y de diversos propósitos; aunque
lo que se privilegia es la observación de la Tierra.
A la fecha se han construído en órbita tres satélites
de la línea SAC (Satélite
de Aplicaciones Científicas), con un primer aparato
puramente astronómico (el SAC-B,
1996), un segundo en miniatura y “de demostración
tecnológica”, destinado a ensayar futuros sistemas
ópticos, de energía, de guiado y control (el SAC-A,
1998). Por último, con la experiencia así ganada,
se construyó el poderoso SAC-C,
lanzado en 2000, y todavía en buen funcionamiento.
Éste es una misión que prácticamente triplica
el nivel de integración habitual en la industria espacial:
en una plataforma de apenas 460 kilogramos el SAC-C
reúne ocho cargas útiles pertenecientes a cinco
de los seis países asociados en la misión.
De estas cargas, las más importantes para la Argentina
son sus tres potentes cámaras ópticas de observación
de la superficie terrestre. Fueron desarrolladas por INVAP
con una combinación de “bandas”, resoluciones
y sensibilidades que resulta ideal para el monitoreo del ambiente
terrestre y marítimo de la Argentina.
Los SAC tuvieron todos un desarrollo
rápido desde el diseño a la construcción,
y precios internacionalmente imbatibles, aún antes de la
devaluación del peso argentino de fines de 2001. Una vez
en el espacio los tres satélites funcionaron sin fallas
propias, aunque la misión del SAC-B
se malogró por deficiencias del vehículo estadounidense
de puesta en órbita Pegasus XL.
Hay una nueva misión SAC
en construcción: el SAC-D,
un satélite de mucho mayor tamaño y peso que todos
los anteriores. Éste integrará cámaras ópticas
provistas por INVAP y además
un gigantesco radar en banda L llamado Aquarius,
que la NASA utilizará para el mapeo de
la salinidad superficial oceánica, como parte de sus estudios
científicos globales sobre la biosfera. La Argentina,
sin embargo, además obtendrá del Aquarius importante
información práctica sobre sus propias pesquerías
marítimas, y sobre sus aguas subterráneas.
|