Las
“cargas útiles” fundamentales del SAC-C
son sus tres cámaras (formalmente, radiómetros,
ya que miden en varias bandas espectrales la radiación
emitida por la Tierra). Fueron diseñadas por INVAP
y están trabajando a la perfección desde la
puesta en órbita.
Este logro, que es independiente de la construcción
del satélite mismo, le ha dado entrada al país
en una nueva ingeniería exportable: la de los aparatos
ópticos de monitoreo de la Tierra.
La materia prima que generan estas cámaras (las imágenes
“crudas”), puede servir además de origen
a toda una actividad económicamente redituable: su
procesamiento para fines determinados. Esto abre oportunidades
tanto a particulares como a grupos académicos.
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