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Esta cámara “lee”
el terreno que pasa bajo el satélite en imágenes
de hasta 360 kilómetros de ancho (175 en alta definición),
y en cinco bandas o “colores”.
Las plantas, el suelo y el agua interactúan con la
luz solar muy fuertemente dentro de estas bandas. La clorofila
absorbe la luz roja e infrarroja y emite verde, y la celulosa
refleja la azul de modos tan particulares de cada especie
vegetal, cultivada o salvaje, terrestre o acuática,
tiene su propia “firma” de emisión luminosa.
A su vez, para cada “firma” de la vegetación
hay variaciones según el estado fitosanitario. Por
ejemplo, bajo estrés hídrico o atacada por
tal o cual plaga, la soja tendrá una emisión
infrarroja distinta de la normal. Así las cosas,
en caso de seca, un acopiador puede tener una idea de cuántos
de sus productores habituales podrán capearla airosamente,
y cuántos tendrán problemas de rinde. |
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Las imágenes de la cámara MMRS
son la materia prima fundamental que produce el SAC-C
para el campo argentino, tanto para las agencias técnicas
que se ocupan del mismo, tal el Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria (INTA),
como para los productores mismos, y sus clientes.
Pero la MMRS es útil también
para las entidades que administran el medio ambiente silvestre
argentino, como la Administración de Parques Nacionales
(APN) o el Instituto de Investigaciones
y Desarrollos Pesqueros (INIDEP).
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